En plena Edad Media, miles de mujeres eligieron una tercera vía que no existía: ni casarse, ni entrar al convento. Se las llamó beguinas, y durante siglos vivieron, trabajaron y escribieron por su cuenta, algo casi impensable para su época.
Construyo mi marca personal como mi propia red de seguridad, fuera de lo que “se supone” que debo hacer. Las beguinas inventaron una tercera vía cuando solo había dos; me reconozco en eso de inventarse un camino. — Ethel
La tercera vía
Lo radical de las beguinas está en lo que no hacían. Según la Encyclopædia Britannica, vivían en comunidad, rezaban y trabajaban, pero no tomaban votos perpetuos, conservaban sus bienes y eran libres de irse y casarse cuando quisieran. Aparecieron hacia finales del siglo XII en lo que hoy es Bélgica, y el movimiento se extendió por los Países Bajos, Renania y el norte de Francia. Respondían a un problema social muy real: había un excedente de mujeres solas —solteras y viudas— en las ciudades medievales, y ellas inventaron una forma digna de existir sin marido ni convento.
Una ciudad de mujeres
Levantaron los beguinajes (begijnhof): recintos amurallados de casitas, “ciudades dentro de la ciudad”, con sus calles, su capilla y sus puertas que se abrían al mundo de día. Trece de estos beguinajes flamencos son hoy Patrimonio Mundial de la UNESCO (desde 1998) y siguen físicamente en pie. Y algo inédito para la época: se ganaban la vida solas, cuidando enfermos y trabajando la tela y el encaje, sin depender de un hombre.
Escribir era peligroso
También escribieron, y en su propia lengua. Hadewijch de Amberes compuso poesía mística en neerlandés medio, no en latín: es de las primeras voces literarias en esa lengua. Pero pensar y escribir tenía un precio. Marguerite Porete escribió un libro sobre el amor divino, El espejo de las almas simples, y se negó a retractarse o retirarlo. La quemaron viva en la hoguera en París, en 1310. Su libro, en cambio, siguió circulando en secreto durante siglos. Poco después, el Concilio de Vienne (1311–1312) ordenó disolver muchas de sus comunidades y condenó a “las mujeres llamadas beguinas”.
Ocho siglos que terminaron en una mujer
No desaparecieron. Sobrevivieron guerras, condenas y siglos, y sus muros siguen en pie. La última de todas fue Marcella Pattyn: nacida en el Congo Belga en 1920, casi ciega, tocaba el órgano, el banjo y el acordeón. Varias órdenes la rechazaron por su ceguera; una comunidad beguina sí la acogió. Murió en 2013, en Kortrijk, como la última beguina del mundo. Ocho siglos de historia que terminaron en una sola mujer. Inventaron una vida propia cuando no se les permitía tener ninguna.
Datos clave
- Quiénes: comunidades de mujeres laicas religiosas de la Europa medieval.
- La diferencia: ni monjas ni esposas; sin votos perpetuos, conservaban sus bienes y podían irse.
- Dónde y cuándo: desde finales del s. XII en Bélgica, Países Bajos, Renania y norte de Francia.
- Los beguinajes: 13 en Flandes son Patrimonio UNESCO (1998) y siguen en pie.
- El final: Marcella Pattyn, la última beguina del mundo, murió en 2013.
Preguntas frecuentes
¿Las beguinas eran monjas?
No. Vivían en comunidad y dedicadas a la oración y la caridad, pero no tomaban votos perpetuos, conservaban sus bienes y podían abandonar la comunidad y casarse cuando quisieran. Eran una “tercera vía”.
¿Qué es un beguinaje?
Un begijnhof: un recinto amurallado de casitas donde vivían las beguinas, con capilla y calles propias. Trece beguinajes flamencos son Patrimonio Mundial de la UNESCO.
¿Quién fue la última beguina?
Marcella Pattyn, casi ciega, que murió en 2013 en Kortrijk (Bélgica) a los 92 años. Con ella se cerraron unos ocho siglos de historia.
Fuentes
- Beguinajes flamencos — Patrimonio Mundial UNESCO
- Beguines — Encyclopædia Britannica
- Obituario de Marcella Pattyn — The Economist · Marguerite Porete
Las imágenes ilustrativas de este video fueron generadas con IA. Las fotografías de los beguinajes belgas proceden de fuentes de dominio público / Creative Commons. El logo de la UNESCO se usa solo como referencia a la institución.
Creado por Ethel Méndez · Serie Mujeres que hicieron historia.
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